140 aniversario de la Cruz Roja Costarricense

La Cruz Roja es una de las organizaciones humanitarias más importantes del mundo, con una historia que se remonta a 1863, cuando Henry Dunant, impactado por la devastación de la batalla de Solferino, impulsó la creación de un movimiento internacional de ayuda humanitaria. Así nació el Comité Internacional de la Cruz Roja y, posteriormente, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, extendiendo su labor a todo el mundo.
En Costa Rica, la Cruz Roja se fundó hace 140 años, siendo una de las primeras instituciones humanitarias del país. Desde sus inicios, esta organización ha estado presente en los momentos más críticos de la historia costarricense, atendiendo emergencias nacionales, desastres naturales y brindando apoyo a quienes lo necesitan en su día a día. Su labor no solo se ha limitado a la atención de desastres, sino también a la asistencia médica de emergencia, programas de formación en primeros auxilios y campañas de prevención en comunidades vulnerables.
Escuchemos a Dyanne Marenco González, presidente de la Cruz Roja Costarricense.
La Cruz Roja Costarricense ha sido un pilar fundamental en eventos como terremotos, inundaciones y epidemias, desplegando a sus voluntarios y recursos para mitigar el sufrimiento humano. Su compromiso con la sociedad ha permitido salvar incontables vidas, demostrando que la solidaridad y el servicio desinteresado son valores fundamentales para la convivencia en comunidad.
Sin embargo, la labor de la Cruz Roja no sería posible sin el apoyo constante de la ciudadanía. Como organización sin fines de lucro, depende de donaciones, voluntariado y el respaldo estatal para continuar su misión. Es vital que como sociedad reconozcamos su importancia y sigamos apoyando su labor a través de contribuciones, capacitándonos en primeros auxilios y promoviendo su misión en nuestras comunidades.
A 140 años de su fundación en Costa Rica, la Cruz Roja sigue siendo un símbolo de humanidad, imparcialidad y neutralidad. Su presencia es garantía de que, ante cualquier emergencia, habrá manos solidarias dispuestas a brindar ayuda. Apoyarla es asegurar que su invaluable labor continúe por muchas generaciones más.
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