Merecemos respeto

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Merecemos respeto
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Quienes habitamos Costa Rica merecemos respeto de quienes obtuvieron en las urnas electorales la responsabilidad de tomar las decisiones que fueran necesarias para resolver los problemas del país, pues se supone que para eso están y así es como todos podríamos vivir mejor.

Sin embargo, un día sí y al otro también, ellos, quienes con sus gritos, mofas e insultos intentan mostrar quién tiene el ego más grande, hacen lo que sea por verle la cara al pueblo.

Incluso a diario generan distractores para sostener el show en el cual parecen querer tenernos, sin importarles que Costa Rica se cae a pedazos. Con ese disfraz de patriotismo, que más parece el disfraz del caballo de Troya mantienen a los ticos peleando unos contra otros.

La identidad nacional perdió valor, ahora son bandos liderados de la forma más insolente posible, que evidencian no saber qué hacer para devolverle al país los años mozos, donde se podía estudiar y trabajar con salud y buena alimentación, todo bajo un techo digno.

Los hijos y nietos del país creen que tendrán un buen futuro, pero la realidad es que con expresiones como canallas y ratas, la poca seriedad y madurez de los de arriba, ahora infiltrados en el Ejecutivo y el Legislativo, marcan una senda lúgubre de pobreza, desempleo e inseguridad, muy parecida a la que vivió Venezuela hace 25 años.

Podremos tener personas distintas a las de allá, podremos ser un país distinto al de allá, pero la manipulación, el jugueteo verbal y la complicidad en el discurso y las decisiones se parecen mucho; más que gobernar esto parece una sacada de clavo tras otra.

Y es que no se vale decir que están haciendo algo cuando es falso… no se vale decirle al país que el equilibrio fiscal a expensas del bienestar social es por su bien. Aceptar eso como correcto sería igual que aguantar hambre y frío mientras no se puede honrar el deseo de llevar sustento a la casa.

La educación, la palabra, la honorabilidad, el respeto a la dignidad humana, son valores que deben recuperarse, más cuando la amenaza de perder a Costa Rica es alta. Estamos en los tiempos donde las malas acciones le ganan a las buenas, algo así como los juegos del hambre donde el último podrá controlar y mandar por sobre todo y todos.

Pongamos las cosas en perspectiva: El que esté libre de pecado que lance la primera piedra. Esa frase de Jesús relatada en la Biblia parece que dejó de tener valor y ahora el país se asemeja más a una nueva inquisición.

Si no podemos hacer el propio por saber convivir, por respetarnos, por dejar de vender al otro como el enemigo del pueblo, estaremos condenados a vivir una decadencia sin precedentes.

Señor Presidente y señores diputados bájenle unas rayitas a la intensidad y siéntense cada uno a trabajar… eso no es imposible cuando se tiene al país y, principalmente, a Dios, como referente y propósito.

Cierro con una reflexión que nos retrata a todos de pies a cabeza: De lo que hay en sus corazones habla la boca. Den el ejemplo y alcancen acuerdos para salvar a Costa Rica.

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