PANI, violencia sexual.
La violencia sexual contra las personas menores de edad se da la mayoría de veces en el ámbito familiar, sin marcas físicas visibles, y provoca sentimientos de temor, vergüenza e impotencia en la víctima, limitando de este modo su capacidad para romper el silencio.
El tiempo ocurrido entre el momento del abuso sexual y el momento en que se revela el mismo, en algunos casos, de años, demuestra que la víctima requiere de un tiempo significativo para encontrar el valor para hablar y explicar sus experiencias. Un gran número de víctimas de abuso sexual nunca corre el velo sobre su victimización y en otros muchos casos, la latencia de revelación es de años e incluso décadas.
Para Patricia Vega Herrera, Ministra de la Niñez y la Adolescencia, “El tiempo es determinante para revelar y denunciar al abusador, por lo que ampliar el periodo de prescripción de este delito a 25 años después de cumplida la mayoría de edad de la víctima, es entender y demostrar a las víctimas que creemos en ellas y que las acompañamos”.
Patronato Nacional de la Infancia
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